Hoy nos salimos de la norma. forming an argument De lo políticamente correcto. No traemos recetas, ni crónicas de eventos, ni noticias de próximos menús. Hoy nos vamos  a desahogar con el objetivo de haceros ver algo. Esperamos que lo comprendáis los que no se sientan aludidos e invierten su tiempo en leernos; y los que sí, tomen nota por favor.

No os dais cuenta. Nos os dais cuenta del daño que hacéis cuando realizáis una reserva en un restaurante y luego no aparecéis, ¿tanto os cuesta una llamada? ¿o un simple click para anularla (más fácil todavía)? Una mesa reservada es un espacio guardado para vosotros, no usado en otras personas que podrían estar interesadas, paralizado para esa reserva. No produce mientras no haya gente ocupándola. Cuando reserváis una mesa nosotros dejamos de emplear ese sitio en otros clientes y ese espacio es vuestro en ese momento. Y al no aparecer sin avisar ni anular nos hacéis mucho daño, porque un restaurante es tourism research paper una empresa, que necesita facturar para manternerse y vivir nosotros de ella, ya sea grande o pequeña… Pero si esta empresa es pequeña el perjuicio es peor. Nosotros somos un restaurante de pocas dimensiones, tenemos un aforo de 14 personas sentadas, es decir, 7 mesas.

El sábado pasado teníamos una reserva de 9 personas de una chica que la había hecho una semana antes. Esto es más del 50% de nuestro aforo. Ese espacio estuvo paralizado una semana para esas personas.

Como ya tenemos experiencia en esto, ese sábado por la mañana la llamamos para confirmar su asistencia. Nos dijo “os iba a llamar, es que no vamos”. Muy tranquilamente y como si nada.

Primer trago desagradable. Una semana la mesa paralizada.

Por la tarde nos entró vía internet otra reserva para esa misma noche, esta vez de 6 personas, a las 11pm. No llamamos para confirmar (¡error!) porque no había mucho tiempo de distancia.

Seis personas es paraphrase research paper casi la mitad de nuestro aforo. El grupito nunca apareció.

Una mesa que podíamos haber destinado a otros clientes más responsables, y perdimos ese espacio esa noche. A las 23.40 Iñigo llamó a la persona de la reserva, ya sabíamos que no vendría, pero lo hizo para hacerle ver que estábamos esperando su presencia. Le dijo que sus amigos habían decidido ir a otro  lugar y él había cancelado la reserva, argumento que era totalmente falso porque nosotros podemos ver si el cliente cancela la reserva en el programa.

Lo planteamos de otra forma, imaginaos la siguiente situación: Reserváis una mesa para 8 personas porque es vuestro cumpleaños y tenéis mucha ilusión por compartir ese día con vuestros seres queridos. Llega la noche y os presentáis con vuestra gente en el lugar, y el jefe de sala muy tranquilamente os dice, “¡ah! es que llegó un grupo antes que vosotros sin reserva, y como tenían aspecto de consumir mucho le research paper online dating dimos vuestra mesa y se nos pasó avisaros”. Y se queda tan ancho. ¿Cómo os quedaríais?

Estamos seguros de que las redes sociales, Tripadvisor, Yelp y vuestros whatsapps arderían con vuestros comentarios negativos hacia el restaurante, por decir lo mínimo y no mencionar el pollo que montaríais al dueño del local. Y con toda la razón del mundo.

A nosotros también nos dan ganas de eso, de montarle un pollo al cliente, de buscar sus perfiles sociales y escribirle en público para que le de vergüenza, etc. Pero nos lo tenemos que comer con patatas.

Cuando reservéis por favor, avisar si no vais, da igual si es un restaurante de una cadena o un lugar pequeñito como el nuestro. Los que trabajamos allí vivimos de lo que facturamos. Hacedlo, es una consideración y una muestra de respeto.

Gracias por leer nuestro desahogo, antes que empresa somos personas y esto nos ha molestado mucho.

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